Distancia: 9 km
Dificultad: baja-media
Duración: 3 horas
Descripción de la ruta:
Iniciaremos nuestro recorrido en
la rambla de Los Plazas, situada a
los pies de los apartamentos turísticos de la Casa del Fraile. En esta rambla típica
mediterránea, a veces pedregosa
y en su mayor parte con arena, encontraremos
lentiscos, granados, olivos y zonas
tradicionales de cultivo.
Una vez pasamos el barranco de
la Alameda y divisamos la Casa de
la Madera, cogemos una senda a la izquierda
que, tras una fuerte pendiente, nos
dejará en la cima de una colina.
Continuando por esta senda y después de pasar por cabezos ondulados,
encontraremos un sotobosque compuesto
por coscoja, carrasca y pino carrasco,
el cual es más espeso en la cara
de la umbría. Si tenemos suerte podremos observar
algún águila perdicera,
jabalí, erizo, halcón
peregrino, etc.
La senda que, poco a poco se va convirtiendo
en un pequeño camino,
por momentos pedregoso, nos llevará a
la Cueva del Agua.
La Cueva del Agua es una de las
dos grandes cavidades del Talayón.
Tiene tres zonas diferenciadas: la
zona de las coronas, la zona del infierno
y el paraíso de los lagos de
la entrada.
En esta actividad de senderismo, sólo veremos el primer lago,
al que se accede por un pozo natural que ha sido
tratado artificialmente para tener mejor
acceso, puesto que el agua de esta
cueva se ha usado dese hace años
para el riego de los campos colindantes.
Encima del primer lago hay un pozo
artificial por el que se extraía
el agua depositada. A pesar de la
cantidad de agua acumulada, no hay
ningún nacimiento interior,
se trata de las filtraciones que le llegan
del gran monte que se sitúa
encima.
Todo el fondo de los lagos, tanto
los grandes de la entrada, como los
medianos o casi los charcos de las
zonas finales, son gourst,
depresiones de mayor o menor profundidad
que, con el correr del tiempo, se han
recubierto de calizas impermeables
y, a través del goteo, se han
llenado. Únicamente se ve nacer el
agua en la rambla junto a la cueva,
cuando rebosan los lagos y llegan
a las zonas permeables.
Desde siempre, la Cueva del Agua ha despertado el
interés de las gentes del lugar. A nivel espeleológico,
ha sido una cueva altamente explorada
por varios grupos, en especial el
Grupo Espeleológico de Lorca
que terminó su exploración
y posterior topografía. Es una de las cuevas que siempre se ha
usado para la iniciación de
los jóvenes espeleólogos,
dadas sus características de agua, barro, pequeñas trepadas,
grandes y pequeñas salas, zona
de gateras de alta dificultad y rincones
de incalculable valor, tanto paisajístico
como natural, especialmente la sala
del paraíso, situada en una
de las zonas finales y a la que algunas
veces se puede acceder nadando o habitualmente buceando.