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Lorca le ofrece innumerables posibilidades para disfrutar de un turismo rural diverso y de calidad, gracias a los contrastes que conforman su inmenso territorio de 1.675 km2:
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Tierras Altas de Lorca. Engloba todas las diputaciones situadas al norte de la ciudad. Es un espacio rural en estado puro, con pequeñas aldeas y alquerías de aspecto tranquilo y sosegado, antiguas tradiciones y un patrimonio arquitectónico, cultural, gastronómico y natural único. Es una zona ganadera, forestal y agrícola de secano.
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Valle del Guadalentín. A los pies de la ciudad se localiza la huerta de Lorca, en el llano de inundación del río Guadalentín, y constituye un vergel de hortalizas, verduras y frutales que inundan de color y olor este espacio.
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La costa de Calnegre. Los ocho kilómetros de litoral lorquino son excepcionales en el Mediterráneo, ya que su preservación de las urbanizaciones han convertido las playas y las calas de Lorca en un lugar idílico y virgen. Esta zona cuenta con un albergue turístico municipal.
El territorio municipal se extiende, de norte a sur, a lo largo de 100 km y ofrece una variedad paisajística sorprendente: de los picachos de los sistemas montañosos del interior al mar; de las áridas y agrestes Tierras Altas, donde se cultivan cereales y vid entre minúsculas comunidades rurales, a las cálidas y refrescantes calas y playas de Calnegre, pasando por el valle del Guadalentín y su fértil huerta de frutales y hortalizas; sin olvidar parajes naturales de gran riqueza biológica y paisajística como las sierras del Gigante-Culebrina, Pedro Ponce, Pericay, la Almenara, Carrascoy, Torrecilla y Tercia, con una gran variedad de fauna y flora, así como el entorno de los pantanos de Puentes y Valdeinfierno y los ríos Vélez y Luchena con sus respectivos humedales.
En este entorno rural existen más de 200 núcleos rurales, aldeas, alquerías y parajes, cada uno con su encanto y forma de vida particular, alejados de las grandes aglomeraciones e integrados en la naturaleza.
Las Diputaciones de Lorca conservan un legado histórico, artístico y costumbrista que le sorprenderá. Los numerosos yacimientos arqueológicos evidencian que estas tierras fueron habitadas desde tiempos remotos (el Cerro de las Viñas, Almendricos, La Salud, Cerro Negro, El Villar, Torrecilla…), destacando los vestigios de la Cultura del Argar. Una amplia variedad de estilos arquitectónicos definen las iglesias y ermitas rurales dispersas por el territorio (Coy, Santa Teresa, La Hoya, El Pradico, El Consejero, Villarreal, Santa Gertrudis, Los Navarros, etc.) donde tienen lugar romerías o fiestas populares, junto con bailes ancestrales y músicas populares. Asimismo, se conservan restos de antiguos castillos de origen medieval que fraguaron la frontera cristiano-nazarí (Xiquena, Tirieza, Felí, Puentes, Amír). Todos estos fragmentos de historia son testimonios mudos de una vida marcada por la búsqueda del agua.
La gastronomía de estas tierras engrandece los productos de la tierra y satisface a los paladares más exigentes. Su artesanía crea objetos muy diversos: jarapas de Coy, cerámica, esparto, muebles, dulces… que viajarán con usted a su tierra de origen.
En Lorca existe una red de alojamientos rurales de gran calidad que cuidarán al máximo su estancia. La capacidad actual de alojamientos rurales se acerca a las 500 plazas entre albergues turísticos municipales, apartamentos, camping y casas rurales. Asimismo, existen diversas empresas dedicadas a los deportes de aventura, ocio y tiempo libre, que le permitirán descubrir la naturaleza de forma más activa.
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