Su gastronomía está influenciada
por la región manchega y el altiplano
murciano; por el clima más fresco
y rudo y el predominio de una agricultura
cerealista y de vid. Esta cocina tiene como
base las carnes de porcino y ocasionalmente,
las de cordero y cabrito.
Esta gastronomía se sustenta en
las carnes, legumbres y verduras, acompañadas
por los sabrosos vinos afrutados
que se elaboran en las diputaciones de Coy,
Avilés, La Paca, Zarcilla de Ramos,
Zarzadilla de Totana y Doña Inés.
Toda esta área vinícola está
incluida dentro de la zona de
denominación de origen "Bullas".
Estos vinos, de una graduación entre
12º y 17º y de gran sabor, son
elaborados artesanalmente por los propios
vecinos.
Como buena zona de caza, destacan los guisos
de liebres, perdices o
conejos con gurullos. Las migas
con tropezones de salchicha, tocino,
longaniza y magra, frito todo en aceite
con gran cantidad de ajos frescos;
sofritos todos estos componentes, se hace
la masa de harina de trigo y agua y
una vez hechas las migas, se añade
lo anterior. Este plato se suele acompañar
de rábanos, olivas "partías",
uva, granada y vino de la zona. Aprovechan
la matanza, motivo de fiesta
familiar y que tiene lugar durante el mes
de noviembre, como base de los platos invernales
y del embutido que se consume después
del guiso: longaniza blanca y "colorá",
butifarra, morcón,
sobrasada, chorizos, blanco,
jamones, pancetas...
De la matanza del cerdo también
surgen otros platos populares como la masamorcilla,
el hígado y
la asadura, que se fríen
con pimientos y patatas a lo pobre;
la careta a la brasa o
cocinada con abundante pimienta y sofrito;
las criadillas y los sesos fritos,
sin olvidar las costillas adobadas
con vinagre, orégano, pimentón
dulce y picante y abundante aceite.
Como contrapunto, no pueden faltar las
olivas partías y
según el tiempo, rábanos,
ajos tiernos, naranjas, higos, granadas,
etc.