
La mayoría de los postres y confites
lorquinos son de origen árabe. Destacan
los navideños alfajores
elaborados con almendras tostadas molidas
y miel, aglutinadas con rollo de pan cenceño
picado y unas gotas de bergamoto; el pan
de higo, compuesto de almendra
e higos secos y unas gotas de aguardiente;
los mantecados, las tortas
de pascua, los cordiales
de almendra y los bilbaos.
Asimismo, en celebraciones importantes son
típicos el milhojas
y la tortada (bizcocho
borracho de almíbar, cabello de ángel,
crema de huevo y merengue).
Los dulces típicos de Carnaval son
las picardías (bola
acaramelada de almendra recubierta de azúcar
tostado) y los chochos
(bola recubierta de anís y azúcar
con una avellana en su interior). Durante
la Semana Santa se elaboran torrijas
(rebanadas de pan empapadas en leche y rebozadas
en huevo batido, fritas en aceite y espolvoreadas
con azúcar y canela) y los hornazos
(pan dulce elaborado con harina, azúcar
y matalauva con un huevo duro como colofón)
mientras que durante la festividad del patrón
San Clemente, el 23 de noviembre, se elaboran
el pastel de San Clemente
y el pan de Alá,
también de origen árabe.
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