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FIESTAS DEL PATRÓN. SAN CLEMENTE

Federación de San Clemente

El santo papa es patrón de la ciudad porque el día de su fiesta, 23 de noviembre, según la tradición, se ganó la plaza a los moros tras un durísimo combate, en el que participó el entonces infante don Alfonso, conocido más tarde con el sobrenombre de Alfonso X el Sabio. Por ese hecho, el Concejo hizo voto, en una fecha que es imposible de determinar, para asistir "...con Pendón Real a la procesión, que va a la iglesia parroquial de señor San Clemente, su Patrón,..., y se predica". Así se recoge en las Ordenanzas publicadas en 1713, volviéndose a repetir, con parecidas palabras, en las de 1903.

Hay por lo menos dos momentos en que la celebración del día del patrón no parece haber estado tan arraigada. Así, el 28 de noviembre de 1536, el Concejo ponía en sus actas lo siguiente: "...por razón que en el voto de San Clemente, que por los pasados fue votado por la victoria que se tuvo en ganar el día de San Clemente esta ciudad, por lo que votaron y ordenaron que se guardara el dicho día según que de costumbre se tiene como las otras fiestas de guardar y que en memoria de esto se hiciese procesión para ir a San Clemente que es en lo alto del castillo y fortaleza de esta ciudad, que ahora de nuevo aprobaban y aprobaron la dicha costumbre y mandaron que el dicho voto del dicho día se guarde y cumpla como siempre se ha hecho y en cuanto al ir la procesión a la dicha fortaleza por estar muy lejos y todo caído y allí no van gente(s) y la devoción se pierde mandaron que la dicha fiesta se haga con la procesión de dicho día en la iglesia de San Patricio, iglesia colegial de esta dicha ciudad, y según como dicho es el dicho día como siempre se ha hecho..." El acuerdo da una idea del abandono en que se encontraba la entonces parroquia del barrio de Alcalá, en el castillo, y de la decadencia en que tal efemérides había entrado, merced a la pérdida de la condición "fronteriza" de la ciudad una vez desaparecido el Reino Nazarí.

El descuido de la iglesia en esos años debió de subsanarse por cuanto que en 1734, año en que el presbítero Gálvez Borgoñoz termina su opúsculo histórico conocido como Mussato Polihistor, la iglesia tenía culto y estaba en condiciones de celebrar en su interior misas y acoger a ambos cabildos en la festividad del titular. Ya no contaba con feligresía pero la asistían dos curas, quienes a su vez eran el maestro de ceremonias y el maestro de la capilla de músicos en la colegial. Para su mantenimiento se le había asignado una ración de fábrica del granero decimal que administraba la colegial con la obligación de conservar el templo y hacer frente al gasto del día del santo. Por los restos que de ella quedan, algún dibujo y lo que dice el Padre Morote en 1741 en su conocida historia de la ciudad, se puede aventurar la siguiente descripción: de una sola nave, formada por tres arcos y dos crujías, y cubierta a dos aguas con artesonado de madera; en el altar mayor había una hornacina para el titular, con adornos de yeso alrededor; a la derecha de la cabecera un camarín, posiblemente para la Virgen del Alcázar, y sobre el flanco izquierdo se adosó una construcción, de reducidas dimensiones, que serviría como vivienda para el sacristán o el guarda. La manera en que están labrados los sillares del arco central, hace posible que pensemos que el templo se renovó totalmente en la primera mitad del XV. En la techumbre, quizá también de esta época, estaba pintada "...una Imagen de Nuestra Señora de la Merced, tendido el manto, con la acción de abrigar a unos Cautivos Christianos", recuerdo, según Morote, de la vecindad que mantenía la iglesia con el primitivo convento de mercedarios.

El segundo momento, se produjo por los profundos cambios políticos y religiosos que experimentó la sociedad española durante el siglo XIX, que tuvieron como consecuencia en Lorca, entre otras, la pérdida de la dignidad de colegiata para San Patricio, acaecida en 1851. Sin rentas, prebendas, beneficios, fundaciones, etc., la falta de atención al templo del castillo, ya de por sí olvidado, fue en aumento. Además, un decreto papal de 2 de mayo de 1867 había dejado sin efecto la preceptiva celebración de San Clemente. En una moción de 21 de marzo de 1874 el concejal Martínez Mercader, recogiendo las reacciones suscitadas en sectores conservadores de la ciudad, se expresaba en los siguientes términos: "Siendo notorio los sentimientos religiosos de este leal vecindario y su amor a las glorias de su patria, ve éste con sentimiento que ha sido suprimida hace algún tiempo la fiesta obligatoria de San Clemente, nuestro patrono, en cuya festividad se hace la conmemoración de la conquista de esta ciudad a cuya fiesta concurre con entusiasmo la población y Ayuntamiento al templo y después lo celebra como tal fiesta cerrando los talleres y establecimientos, desea que la municipalidad, que se encuentra animada de los sentimientos nobles que le distinguen en favor de sus administrados, acuerde se dirija una atenta súplica a nuestro digno Prelado para que éste la haga al Sumo Pontífice demostrándole el acendrado respeto a nuestras tradiciones religiosas..." Así se hizo y se obtuvo una respuesta positiva, dando Pío IX un breve en 9 de julio de ese mismo año en el que restablecía el precepto religioso del día. El Ayuntamiento recibió copia del documento presentado por el arcipreste de Lorca, mandando que "...se conserve en el archivo, en el arca de lata donde se hallan otros papeles de interés, con certificación de este acuerdo..." Hace ya bastantes años que no hay obligación de ceremonias religiosas para festejar al patrón, e incluso, para el mejor desarrollo de las fiestas de moros y cristianos reinstauradas en la localidad, el día festivo se mueve a conveniencia en el calendario. En 1895, en la festividad de san Clemente, el Concejo acordaba ir en romería al castillo llevando la imagen de la Patrona, la Virgen de las Huertas; al año siguiente se indicaba que se celebrara con la misma pompa y esplendor que en años anteriores la tradicional fiesta de San Clemente, fecha de la conquista de la Ciudad.

San Clemente, discípulo de San Pedro, fue papa en el siglo I, conservándose de él una bella carta dirigida a los Corintios. Fue perseguido y condenado a las minas de Crimea, en donde murió el año 101 al ser arrojado al Mar Negro atado a un ancla. Se le representa siempre vestido de pontifical (dalmática, casulla ancha o capa y tiara papal), llevando como atributos el ancla, el báculo pastoral terminado en doble o triple cruz y un libro o rollo por su conocida epístola. En Lorca hay representaciones suyas en la fachada de San Patricio, a la derecha del Ángel de la Fama, y otra en el altar mayor de la misma iglesia, en un buen lienzo de Camacho Felizes que sirvió antiguamente como puerta del órgano menor que tenía el templo. Por otro lado, el proyecto primitivo de Ortiz de la Jara (1737) para el Ayuntamiento contenía una escultura de San Clemente que coronaba la arcada centra, si bien en el transcurso de la obra se sustituyó por dos alegorías de la Justicia y la Caridad, virtudes que convenían más a la definición de la imagen del poder municipal en la Edad Moderna. En 1945, tras hallarse la reliquia de este santo que se había extraviado en la guerra, se acordaba que el día 23 de noviembre, festividad del Patrón de la Ciudad, fuera llevada ésta en procesión a la colegial de San Patricio. La actual imagen escultórica del patrón San Clemente fue realizada por el escultor granadino Eduardo Espinosa Cuadros en 1948.

Para finalizar, y con base histórica, el profesor Torres Fontes, basándose en el itinerario murciano del infante Alfonso, en un documento suyo firmado en Lorca el 28 de junio de 1244 y en la coincidencia de que éste naciera el 23 de noviembre, no cree posible que se diera el asalto a la ciudad en la fecha que fija la tradición, y ni siquiera que el tal asalto tuviera lugar. Todo indica que Lorca se ocupó por capitulación antes de noviembre, y es posible que la entrega oficial de la ciudad se dejara para San Clemente por la especial devoción del infante a este santo, en cuyo día se celebraba, como se ha dicho, el aniversario de su nacimiento.

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