
Lorca es un mestizaje
de pueblos y culturas, a los que se superpone
la actual influencia murciana y andaluza.
Esta realidad se evidencia en la variedad
y riqueza de las fiestas y tradiciones
lorquinas.
Algunas fiestas tienen
su origen en fenómenos de la naturaleza,
como las festividades que coinciden con
el solsticio de verano (San Juan) o el equinoccio
de invierno (Navidad). Otras están relacionadas
con las tareas agrícolas (siembra, siega,
trilla, vendimia.) que dieron lugar a celebraciones
relacionadas con dioses protectores de la
agricultura y que posteriormente, fueron
cristianizadas.
La cultura popular
se conserva casi intacta en las diputaciones
lorquinas y sus fiestas son un
reflejo de las costumbres y tradiciones
de épocas pasadas: bendición y subasta de
las "Aguas de Ánimas", procesión patronal,
auto de Reyes Magos y bailes del zurrón
con cuadrilla de músicos en Zarzadilla de
Totana; recogida de romero y hogueras la
noche de San Juan en Coy; cantos de Navidad
o aguinaldos de las cuadrillas en La Hoya,
Purias, Zarzalico...
Destacan también
las romerías que
se celebran, habitualmente los días patronales,
en las ermitas rurales. Además de los actos
religiosos, tienen lugar los bailes de "puja"
o "subastaos", bailes que se hacen en honor
del patrón o patrona del lugar.
Asimismo, en primavera,
tenía lugar la quema de peleles para impedir
los desastres de la naturaleza. En Morata
y también en Almendricos, se quemaban el
día de San Juan dos muñecos, el Juan y la
Juana. En Lorca ciudad, el sábado de Gloria,
se quemaban "los Judas" en varios barrios
y calles. La Asociación Belenista de Lorca
ha recuperado esta tradición al quemar al
"Judas" en la plaza de España.
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