Lorca íbera
La cultura ibérica se desarrolló
desde el siglo VI al I a.C.
El establecimiento típico fue el
poblado fortificado sobre colinas,
fácilmente defendible y próximo
a los cursos de agua. En el siglo V a.C.
un importante poblado ibérico,
fuertemente amurallado, se levantaba en
el actual Cerro del Castillo y en
la ladera de la Sierra del Caño.
Ejercía un control y dominio del
territorio circundante y mantenía
intercambios comerciales con los mercaderes
fenicios, griegos y cartagineses y simultáneamente,
actuaba como centro de mercado hacia el
resto de poblados de la comarca. Este poblado
se completaba con una extensa área
poblada junto a la margen derecha del río.
Otros pequeños poblados
localizados en el curso alto del
Guadalentín son: Peña
María, El Cimbre, Los Alagüeces
(Zarzadilla de Totana), El Coto de los Tiemblos
(Barranco Hondo), Los Arrieros y La Torre
de Sancho Manuel (Cazalla), con una economía
basada fundamentalmente en el cultivo de
cereales (trigo, cebada y centeno), vid,
olivo, una incipiente huerta, frutales y
una ganadería de ovicápridos.
Las pequeñas comarcas del valle del
Guadalentín, con importantes recursos
naturales, dependían de poblados
de menor entidad que el de Lorca, como ocurre
en el altiplano de Coy, Avilés y
Doña Inés, donde existió
un poblado en La Tejerica (Doña Inés),
una necrópolis en la Fuentecica del
Tío Garrulo (Coy) y un santuario
en el vecino Cerro Pelado (Coy). Constituye
el típico núcleo ibérico
configurado por el poblado, la necrópolis
y el santuario.
Las viviendas eran de planta cuadrada o
rectangular, separadas por estrechas calles,
y solían tener varias habitaciones.
No poseían templos, pero sí
lugares sagrados (santuarios) en los que
aparecen exvotos
como ofrenda a los dioses. Los rituales
se realizaban al aire libre o en cuevas.
La necrópolis ibérica
de Lorca estaba situada al sur
de la población, fuera de la muralla,
pero en sus inmediaciones. El ritual
era muy complejo: incineraban el
cadáver en el ustrinum (pira funeraria)
y después depositaban las cenizas
o restos en una urna cerámica con
tapadera que colocaban en un hoyo (loculum).
Alrededor colocaban el ajuar
(objetos personales y en ocasiones elementos
del trabajo que desarrolló en vida).
El nicho se cubría de piedras, un
túmulo cuadrangular o un pilar-estela.
*Exvoto. Don u ofrenda,
como figuras de cera o bronce, cabellos,
terracotas, tablillas, etc. que los fieles
dedican a su dios.