Edad del Cobre
Una de las características de este
período (3.000-2.000 a.C.) es la
aparición de la metalurgia
del cobre, aunque se mantuvo el
uso generalizado de los útiles de
piedra.
Entre los diferentes poblados
de la comarca de Lorca, encontramos algunos
ubicados en las proximidades de las canteras
de cobre de las sierras de Tercia y de Enmedio
y otros alejados, que se dedicaron a la
transformación de este mineral. Han
aparecido restos de fundición en
El Cerro de las Viñas (Coy) y fragmentos
de crisoles o vasijas horno en el poblado
de Agua Amarga (Zarcilla de Ramos).
El tipo de poblado característico
se sitúa en lugares con recursos
naturales, en una ladera o pequeña
elevación junto a cursos de agua
y zonas de pasto para el ganado. Están
formados por casas de planta circular, como
se ha constatado en los pequeños
poblados de Xiquena (Fontanares) y El Chorrillo
(Barranco Hondo), destruido por la agricultura,
o asentamientos de mayor envergadura, como
el yacimiento de El
Capitán (Zarcilla de Ramos),
expoliado.
También se han documentado poblados
situados en altura, como La Parrilla,
La Salud, La Quinquilla, La Greda, La Encantada,
Las Hermanillas y Los Viveros. Junto a estos
núcleos de población existieron
poblados de mayor envergadura: El Cerro
de las Viñas, Cabezo Lirón,
El Cimbre, Peñas de Béjar,
Murviedro y el casco urbano de Lorca, los
cuales desde posiciones dominantes ejercían
un control de las vías de paso y
las zonas agrícolas y de pasto.
Los enterramientos se
caracterizan por ser colectivos
y tener lugar en necrópolis alejadas
de los poblados. Junto a las cuevas naturales,
el hombre utilizaba como sepulcros los megalitos
y las cuevas artificiales. En ocasiones
se depositaba un ajuar funerario (objetos
personales o de prestigio) junto a los cadáveres.
En el enterramiento de Cueva Sagrada I
del 2.216 a.C., situado en la Sierra de
Tercia, se han hallado restos de dos túnicas
y una estola, teñida originariamente
de rojo, que constituyen los vestigios
de tejido de lino más importantes
y antiguos de Europa.
El yacimiento de El
Capitán ubicado en la pedanía
de la Zarzilla de Ramos es uno de los poblados
de chozas circulares más importantes
de Lorca, declarado Bien de Interés
Cultural en noviembre de 1985.