• Semana Santa Lorca

    20 JULIO Blog Lorcaturismo

    Pasión, cultura y diversión en nuestros tres días en Lorca

    Pasión, cultura y diversión en nuestros tres días en Lorca
    Turismo

    Una familia valenciana nos cuenta su experiencia turística en Lorca

    Son muchos los viajeros que pasan estos días por nuestra ciudad, y detrás de cada uno de ellos hay una historia, una razón para venir a vernos y una experiencia única. Desde la Oficina de Turismo hemos tenido la oportunidad de conocer a fondo una de esas experiencias, la de una familia valenciana que pasó tres días en nuestra ciudad y nos contó cómo vivieron Lorca y porqué se marcharon enamorados de esta ciudad.

    “Tras unos años pasando nuestras vacaciones en el norte, este año decidimos echarnos a la carretera camino al sur. Planificando nuestro viaje buscamos lugares donde pasar unos días, y como muchos viajeros, lo queríamos todo: descanso, ocio, gastronomía y cultura. Quienes viajen con niños saben que se aburren rápidamente de cualquier cosa, de modo que es importante que en el viaje haya actividades distintas, y Lorca nos ofrecía eso.

    Llegamos un viernes por la tarde, y tras dejar nuestras cosas en el hotel, salimos a pasear por la ciudad. Con la tarde cayendo y las temperaturas bajando, las terrazas y las calles se iban llenando de gente en un ambiente estupendo. El centro de la ciudad nos pareció precioso, da gusto pasear por las calles peatonales del casco y poder disfrutar de plazas y parques con los niños, con total tranquilidad.

    Al terminar nuestro paseo cenamos en la Plaza Calderón, en una terraza junto al Teatro Guerra. Qué suerte contar con una joya así en tu ciudad…

    El sábado por la mañana salimos del hotel temprano  y paseando llegamos a la Oficina de Turismo, ubicada en la imponente Plaza de España, presidida por la Colegiata de San Patricio, un edificio que poco tiene que envidiar a cualquier catedral. En la Oficina de Turismo nos hicieron un repaso de los principales atractivos de la ciudad, nos informaron de horarios y nos dieron muy buenos consejos para aprovechar nuestro tiempo en Lorca al máximo. Estando en el centro, aprovechamos para visitar los principales templos y edificios emblemáticos de la ciudad, el patrimonio arquitectónico de Lorca es sorprendente, seas aficionado al arte o no, te sobrecoge la variedad de estilos y el gran patrimonio barroco de Lorca. Visitamos el Palacio de Guevara, el Casino y el Huerto Ruano entre otros.

    Cerca del mediodía llegamos al Convento de Santo Domingo, donde ya teníamos previsto visitar el Museo del Bordado del Paso Blanco. Mucho nos habían hablado de la Semana Santa de Lorca, de sus bordados y de las particulares procesiones que reproducen pasajes de la biblia, pero no podíamos imaginar un trabajo artístico como el que vimos en el Museo. Los niños disfrutaron a lo grande viendo los carros y tronos e imaginando aquellas escenas, no podían creer que aquello que ya solo se ve en películas exista de verdad. Estos bordados son algo único en el mundo, y tener la oportunidad de apreciarlos en primera persona y conocer el trabajo artesanal y centenario de las bordadoras, fue una experiencia que no vamos a olvidar. Salimos del Museo del Paso Blanco maravillados por el patrimonio de esta cofradía y deseando conocer más sobre esta Semana Santa tan particular.

    Llegó la hora de comer y queríamos probar un plato típico, de modo que fuimos a un restaurante especializado en arroz y pavo, salimos encantados, sobre todo los niños que no dejaron nada en el plato.

    Por la tarde llegó el momento de subir al Castillo. En la Fortaleza del Sol disfrutamos de una visita teatralizada, un forma muy amena de conocer la historia del castillo, imaginaos a los niños cuando les dijeron que íbamos a viajar en el tiempo, no lo podían creer, pero vaya si lo acabaron creyendo. El Castillo es una joya y nos encantó, nunca habíamos estado en un lugar así, tiene la capacidad de mostrarte la historia y ayudarte a entender hasta qué punto judíos, cristianos y musulmanes influyeron en esta tierra, y en todos nosotros.

    Tras la visita cenamos en el restaurante del Castillo, al aire libre, nosotros tuvimos un poco de tranquilidad y los niños pudieron jugar inagotables por los jardines de la Fortaleza.

    El domingo por la mañana nos dirigimos al Museo Azul de Semana Santa, estábamos deseando saber más sobre la Semana Santa de Lorca y este era el lugar indicado. Aquí pudimos profundizar en el proceso de creación de esos increíbles bordados. El Paso Azul cuenta con muchísimas joyas en este museo, pero el manto negro de la Virgen de los Dolores sin duda fue la pieza que nos dejó sin habla. Realmente en este Museo puedes llegar a imaginar la pasión con la que se vive en Lorca la Semana Santa, pero cuando salimos del Museo del Paso Azul, y tras haber visitado el día anterior el Museo del Paso Blanco, supimos que no queríamos solo imaginarla, necesitábamos vivirla.

    El resto de la mañana del domingo y parte de la tarde la pasamos en la Playa de Calnegre, los niños disfrutando y jugando y nosotros descansando en un entorno natural cautivador. Particularmente no somos muy amantes de la playa, pero esta playa es diferente…

    El domingo llegaba a su fin y volvimos a Lorca para cenar unas tapas por el centro, este día solo podía ser mejor si lo acabábamos con unas cañas y unas marineras. Y así nos despedimos de Lorca, con los niños exigiendo un arroz y pavo en cuanto llegásemos a casa, y nosotros pensando ya en nuestra próxima Semana Santa en Lorca.”

    Familia Benlloch Pérez, Valencia. 

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